Privado de mi libertad estaba,
augurando proverbios añejos,
utópicamente perfectos,
blasfemando por culpa de la ilusión.
Entonces te ví a la deriva,
sonriendo la mismísima vida,
abriendo tu corazón,
más nunca dejando de lado tu armazón.
Esperanza algunos la llaman,
yo la encontré en vísperas del dolor,
ahora es el tiempo de vos...
