
Mis ojos buscaban con esmero, desesperados, recorriendo cada centímetro, cada porción de ese cielo ahumado, poco estrellado, solitario en su lejanía, cercano a la envidia de Dios. Desconsolados, agudizaron su sentido empujados por la esperanza, pero no hallaron más que el velo de una noche que lloraba a cuentagotas, despejando su visión, tratando de encontrar lo mismo que buscaba yo con los pies sobre la tierra. Al rompecabezas nocturno la faltaba la pieza más importante.
La luna había desaparecido.
Como si una caricia borrara el lunar de la mejilla del universo, desprovisto de las consecuencias, asumiendo el control de la oscuridad, sometiendo a una luz que no haría de guía nunca más. Pero cuando las sombras ya no me pertenecían, un destello natural se abrió paso entre ellas, caminando como ninfa, escupiendo placer en su mirada, susurrando palabras en otro dialecto, demostrando un deseo que era pecado en la boca de Adán.
La manzana anhelaba regresar al árbol. Y sólo el hombre la podía ayudar.
Era una fruta cohibida, caída en desgracia, proscripta por su belleza descomunal, padeciendo un sufrimiento similar al terrenal.
"Libérame", ordenó su lengua bífida, tentando mi voracidad, y nos fundimos en un sueño del que no quise despertar. "Abre tus ojos", exigió el eco de una voz perdida, desvaneciéndose como polvo estelar. Y allí estaba, intacta, iluminando mi humanidad.
La luna era llena, hacía al sol ruborizar
(to Cucumelo ^^)
by LuKeTªS!

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