
Estrella de un abismo sin fondo y convicciones profundas.
Su languida figura vino para arrastrarme junto con su sombra.
"Lleva contigo una moneda para que Caronte transporte tu alma del otro lado del río", aconsejó en penumbras.
(Sólo era un número en su lista de pasajeros)
"¿Y tú quién eres?", pregunté sin aliento.
"En tu mundo me conocen como Abaddon", respondió.
Sicario por naturaleza, el ángel de la muerte descubrió su rostro.
Era ella,
sos vos,
sería la próxima.
Ella, vos y aquella leyeron mis labios dormidos.
Y respondieron la pregunta que hacía eco en mi mente y negaba con fervor.
"Sí, estás enamorado"
Finalmente sucedió.
LuKeTªS!
"Y el viento sopla a través de mi corazón,
estremeciendome una última vez"

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